miércoles, 6 de enero de 2010

EL PELO COMO SANDRO

Corría el año 1966. En mi casa, el viejo caserón de Parque Patricios, los sábados se veía el programa “Sábados Circulares de Mancera”. Fue allí que me topé por primera vez con ese loco enfundado en cuerina que se sacudía epilépticamente y se arrastraba por el piso del estudio mientras pelaba un rock furioso. Sandro y Los de Fuego. Y me voló la maraca. En la tribuna, las pibas deliraban con spray. Y los pibes aullaban, trajeados y encorbatados. Algo estaba cambiando. El tipo rockeaba y brillaba. Los pibes del barrio queríamos ser como Sandro; bailar, vestirnos y peinarnos como él.

Yo tenía seis años y le dije a mi abuela: “Me voy a dejar el pelo como Sandro”. Para qué. “¿Te querés dejar la porra como ese loco?” dijo mi abuela con los ojos como dos planetas. “Vas a ver cuando le cuente a tu padre que te querés dejar el pelo largo como los vagos melenudos de al lado”, avanzó amenazante. Y terminó de convencerme. Había que dejarse el pelo como Sandro, había que ser como Sandro, había que cambiar. Lo que vino después es historia antigua: Sandro de América, Sandro del Pueblo. A cuarenta y cuatro años de aquel episodio, puedo decir que tengo el pelo como Sandro, pero como Sandro Pertini. En fin, es lo que hay.

Recién me escribió Pablo, un amigo que vive hace 25 años en La Paz, Bolivia: Che, se murió Sandro, y no los miles de hijos de puta que abundan en el ispa. Se murió UN ARTISTA DE VERDAD, que, para que sepan, cuando lo escuchan cantar aquí, lloran. La Paz-Bolivia ama a Sandro y hoy lo escuché por todos lados. La gente puso Sandro en la calle, en el taxi, con ellos. Los bolivianos lo despidieron al Gitano, que era un grande, un ídolo, y que era, aunque no lo haya dicho nunca, peronista, porque, como dijo el General, PERONISTAS SOMOS TODOS. Más un tipo como él, que nos emocionó a todos. Paz en la tumba de Roberto Sánchez. Lucha, y con él, en la vida de todos nosotros. ¡¡¡AGUANTE SANDRO, CARAJO!!!


El homenaje de Pibe Peronista al ídolo de mi niñez y de multitudes.
Adiós, Gitano. Ya nos veremos en alguna otra galaxia.

4 comentarios:

El Hippie Viejo dijo...

Me gustó el relato Pibe!

Cuantos recuerdos para los que somos grandes, no?

un abrazo

Adal

pibeperonista dijo...

Así es hermano, en aquella época el tipo marcó un quiebre, hizo la pausa y levantó la cabeza. Les guste o no, así fue.

Un abrazo
Pibe peruca

Silvia Ca dijo...

bueno ud no tiene el pelo como sandro, pero le queda ese maravilloso movimiento de cadera al bailar.
Y si, lo respetamos por dos cosas.
primero porque fue un transgresor en aquellos años, tanto que lo mandaron a mover las caderas (y la bragueta) a su casita.
Y despues porque el pueblo, muchas personas, esta triste por su muerte.
Y a mi tanta gente dolida y en la calle me sigue emocionando.
besos, amigo

la húngara dijo...

Cómo lo voy a extrañar!! Sus películas, cita obligada de mi niñez a la hora de la siesta en la casa de mi abuela en Tolosa!