lunes, 25 de octubre de 2010

DE LOS GOGOS A LA GELATINA CARDÍACA


De los gogos con que juega mi hija no entendí nada. Para coronar, hoy mi hijo mayor (19), que estudia medicina, dejó abierto el mail y encontré esto:


Chino. Ya de chiquito él actuaba como un científico. Recuerdo que a los tres años me pidió que lo llevara a “ese lugar donde hay un señor que está por hacer la vertical”. Con la madre pensamos que era un gimnasio del barrio o algún sector del parque donde la gente va a hacer actividad física. Nada de eso. El lugar era la iglesia y el señor que estaba por hacer la vertical era, precisamente, el Señor. Era Cristo crucificado que, con los brazos en alto, le daba a él la impresión de que en algún momento iba a hacer la vertical. Poco después me hizo traerle un cangrejo desde Claromecó para investigarlo. El crustáceo viajó ocho horas. A los ecologistas les aclaro que lo tratamos muy bien, ni siquiera lo tuteamos. Mi hijo es un curioso, un extremista del saber, un tipo reservado, obsesivo, genial. Como dicen en el fútbol, un “distinto”. Lo digo con la mayor objetividad, porque a mí me hubiera encantado ser como él.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Awwwww, me encantó! (bueno, no podía ser de otra forma).

Espero ratificar lo que dice el post dando un buen examen de embriología el viernes, jajaj

M

nilda dijo...

que cosa ser leìdo por los hijos, no digo en el blog (eso es una circunstancia) sino en la vida, a cada segundo. Que los hijos sean como a uno le hubiera encantado no es azar, claro que no.y no le voy a venir con cosas lacaniosa, simplemente creame.

Mario Paulela dijo...

No me quiere adoptar, Pipo? Yo me garpo la Obra Social.

Pibe Peronista dijo...

Por supuesto Mario, se viene a vivir acá, al submarino amarillo, y lo hago socio del calamar.

Mario Paulela dijo...

Quedamo así!

Silvia Ca dijo...

Ese chico es solo la version mejorada suya. y es tan genial porque ud es altamente muy bueno.
los quiero a los dos. besos