martes, 15 de diciembre de 2009

SOMOS UNA SIMPLE CLASE MEDIA

Rodolfo Kush se preguntaba: “...¿Qué somos nosotros?”. Y se respondía: “Pues, desde ya, nos consideramos mejores que el resto de la gente. Somos los que sostenemos a Buenos Aires con nuestro afán de empresa, con nuestra moralidad en los negocios, con nuestra cultura universitaria, con nuestra actividad política o artística. En suma: somos una simple clase media, somos individualistas, inteligentes y progresistas. Y poco o nada nos importa aprender el lenguaje del pueblo...”. El artista Carlos Patricio González creó una serie de xilografías que ilustraron genialmente el libro “Somos una simple clase media”, donde Kusch desarrolla un profundo análisis de nuestra realidad social. Ambos maestros, símbolos del trabajo generoso, silencioso y perseverante, confluyen con imágenes muy nuestras. González –pintor, muralista, grabador, dibujante y docente– ha generado un camino de reflexión artística, entrelazando arte y pensamientos de la tradición no difundida de los orígenes latinoamericanos. Kusch, pensador, escritor e investigador de características infrecuentes, ha rescatado a través de su pensamiento la dignidad filosófica de las importantes cosmovisiones indígenas americanas.


Ellos y nosotros / Detrás del árbol. "Henos aquí que ya estaos dispuestos a vovler. Hemos tomado el tren en La Paz y dentro de seis días estaremos en Buenos Aires. (...) Volver a casa es como regresar al paraíso. Ahí nos espera el confort. los utensilios amables, la heladera, los libros, los trajes (...) vamos recobrando nuestra pulcritud y empezamos a usar la mejor idea del hombre aprendida en Buenos Aires. Creemos nuevamente en la justicia, en el derecho, en el amor, en el progreso y en la cultura (...) nos brota una fórmula, dos pronombres: 'ellos y nosotros'. Ahora estamos en lo nuestro, allá en Buenos Aires vovlemos a ser 'nosotros", mientras que 'ellos' se quedan aquí. Esto de 'ellos' y 'nosotros' me hace recordar aquella vez que me hallaba a la orilla del lago Titicaca, y aparece un indio que venía cantando en sentido contrario, mientras golpeaba un tacho. Me escondo detrás de uno de los escasos árboles que había en el lugar.


El indio se acerca al agua, llena su tacho, levanta sus brazos, grita algunas frases y vuelve, siempre cantando. Y yo detrás del árbol. Qué raro empeño en mantener la distancia entre yo y el indio. (...) Al fin llegamos. Ahí estamos en Buenos Aires, 'entre nosotros'. (...) De promto un transeúnte pasa y nos atropella distraídamente. Le gritamos: '¿Por qué no,mira por dónde camina, animal?'. Y enseguida nos damos vuelta, al amigo que nos acompaña le decimos: 'Esta gente ya no sabe caminar'. Qué curioso: cuando pensamos nosotros, ¿en verdad pensamos yo y la gente? ¿Qué pasa? Somos seis millones de habitantes y cada uno piensa que es un yo y que el resto no es la gente? ¿Estaremos como en el lago Titicaca escondidos detrás del árbol y viendo lo que hacen los otros?


La luna. "La Luna no constituye para nosotros misterio alguno. En cierta medida se nos alejó. Hoy se llega a ella al cabo de varios días de viaje en cohete (...) Pero nada para los indios es diferente (...) Luna se dice en quichua 'quilla', palabra ésta que también significa mes en la isma lengua. el indio espera ansiosamente tal quilla o mes para sembrar, y tal otro para cosechar. Todo el ritmo anual con sus acontecimientos favorables y desfavorables, sus fiestas y sus ritos se hallan vinculados mágicamente con la luna (...) El indio teme a la penumbra (...) Piensa, como es natural, que la vida misma es algo luminoso, asediado por las penumbras. "Pero nosotros no tenemos miedo a las penumbras. Hacemos un riguroso culto de la luz, por dentro y por fuera. Para eso contamos, por una parte, con la luz eléctrica, y por otra, con la cultura. En la calle Corrientes no se ve la luna, precisamente por su iluminación. Además aquí compramos los libros necesarios para perder el miedo a la penumbra interior (...) Nuestra distancia del indio es enorme y, tanto lo es, que sería grotesco, por ejemplo, ir al fondo de nuestra casa en una noche de eclipse y pegarle al perro a fin d e que lore por la luna o, en su defecto, sacar los tapones. Con la inteligencia se nos vació el mundo. En él ya no zumban sino los satélites o andan las autoridades arreglando las calles. De un lado estamos nosotros con nuestra vida pidiendo algún símbolo, y del otro anda el mundo sumido en materia muda."


Una oligarquía ganadera. "En suma, nosotros como clase media, sometida místicamente a un gran plan, el de la burguesía europea de los últimos doscientos años, herederos de los objetos industriales, imbuidos de esa rara sencillez, como de regla de tres smiple conque resolvemos todos los problemas y corregimos siempre al mundo, tensos en medio de una oligarquía ganadera y un proletariado mestizo dentro de uan ciudad amurallada, sin tiempo para mirar lo que está más allá de la muralla, ni lo que está adentro de nosotros, si una real finalidad en nuestras vidas fuera de esas etiquetas políticas que nos adosamos, o el de las cositas que compramos, individualistas acérrimos, aun cuando entramos en un partido de izquierda: ¿cuándo y con qué medios aceptaríamos ese aporte profundo de América para resolver realmente el problema menudo y fácil de su economía, su sociedad y su cultura? ¿Cómo no vamos a desechar por monstruosa esa pesada humanidad que alienta en el indio de las comunidades agrarias, cuya principal característica y, quizá, la más chocante para nuestros prejuicios de clase media es la de que vive sin urgencia? "Realmente, ¿cuándo aprenderemos que la clave no está en arreglar América, sino someternos a ella y adquirir el plan de vida que le es implícito? Claro que para ello será preciso que recobremos una idea más profunda del hombre, y no continuemos en este juego gratuito de repetir, marxistas y democráticos, los preconceptos de una cultura burguesa occidental, como si estuviéramos dando la lección prolijamente de la escuela."

Pipo

4 comentarios:

OMAR MENDOZA dijo...

Compañero: Lo felicito por su Blog, esto es lo bueno de saber desde pibe que uno es peronista, mire, sino fijese lo que se pierden aquellos que se avivan de grandes que lo unico que existe es el peronismo. Te mando un abrazo pasa por mi blog si tenes tiempo, y lo unico que te tengo que reprochar es que sos calamar. Un abrazo de un Peruka y Funebrero. OMAR

pibeperonista dijo...

Cumpa Omar: somos el hecho maldito del país burgués, desde la cuna. Con respecto al fútbol, podría decirse que somos "enemigos íntimos".

Un abrazo peruca y calamar
Pibe Peronista

el ojo con dientes dijo...

Excelente blog hermano. Realmente.Un abrazo

Cehaj dijo...

Un pequeño homenaje a Rodolfo Kusch.

Saludos entrerrianos.