martes, 16 de febrero de 2010

CARNAVAL SIN CARNE, COMO DEBE SER

La palabra carnaval viene del latín carnem levare, que significa “levantar o suspender la carne” y remite a una tradición de la Edad Media que contemplaba severos castigos para todo crestiano que se amotinara en el transcurso de la Cuaresma. Nada le cuaja más a este Carnaval 2010 en el que nos hemos propuesto bajarle la persiana a la especulación de unos pocos en perjuicio de muchos. Esta movida engarza a Momo (el rey, no Venegas) con Samid, el idiota De Angeli, la Coca Sarli y el Pueblo Carnívoro en Abstinencia Forzosa. ¿Cómo remontar una noche de Carnaval sin un chori o un jugoso vacío? Desconozco. Cada uno deberá trazar su propio “vía crucis” de merluza o pollo al oreganato. Los más osados se irán a una milanesita de soja. ¡No lo hagan!, es un viaje de ida (al biorci).

El punto es que llegó el Carnaval, esa alegría de barrio que no pudo ser silenciada por un decreto militar, aunque ganas no le deben faltar al Niño Mauricio de lanzar alguna unidad revientacomparsas para ajustar el presupuesto. De pibe, este Pibe supo salir con Los Envidiados del Abasto. Juanita, la gurrumina del blog, sale con Los Maniáticos de Villa Crespo. El carnaval que nació con los negros de San Telmo y Montserrat y se extendió a todos los barrios de la ciudad con sus desfiles, sus bailes, sus críticas, su picaresca. Tan emparentado hoy con la creatividad de las hinchadas de fútbol, producto cultural argentino exportable por antonomasia. Pero también el carnaval coya de Humahuaca o el cuasitrucho de Gualeguaychú.

Hace 4000 años, Babilonia tuvo sus carnavales en una celebración que subvertía toda jerarquía: los sirvientes daban órdenes a los amos y el pueblo elegía como rey a un reo que durante cinco días comía, chupaba y les daba gas a las mejores minas. Al quinto día se lo ejecutaba por “traidor”, pero quién le quitaba lo bailado. En el carnaval romano decimonónico la gente se arrojaba confites, y en el francés, pétalos de flores. La costumbre de tirarse baldazos de agua surgió en el carnaval veneciano del siglo XVII, y de ahí marchó derechito al Corso de Avenida de Mayo, con el legendario pomo, las bombitas y alguna que otra serpentina. No olvidemos el espectacular carnaval de Río o el maravilloso carnaval uruguayo, que dura como treinta días.

A todos los carnavales del mundo, nuestro saludo incondicional; al pueblo convertido en león herbívoro, nuestro aguante, y a los productores de carne, un certero shot en el upite.

“Junto a Momo, bullicioso
dejamos como un ofrenda
nuestros versos bien jocosos
en estas carnestolendas”



Pibe

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que grande la coca!!

un abrazo Pibe
Fede

Andrea Gracia. dijo...

Que lomazoooooooooooo !!! vp saludos cumpas !!!

Néstor Dulce dijo...

¿saben de que se disfrazaronlos gorilas para estos carnavales?
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www. ¡Socorro!.. En poco tiempo seré un hombre