lunes, 18 de octubre de 2010

ES LA ALEGRÍA Y ES LA DESGRACIA

Recién pensaba indignado que en los sueños de la quiniela el número 17 es “la desgracia”. La puta madre, si le cambian el nombre a la calle Ramón Falcón por Abuelas de Plaza de Mayo se hace justicia, me dije mientras escuchaba a Javier Vicente, el relator de Fútbol para Todos en Canal 9, comentar en medio de una jugada: “No se vayan que después viene Boca-Huracán, porque los goles que antes nos secuestraban los profetas del odio ahora son del pueblo”. Esto es peronismo. Que cambien entonces los sueños de la quiniela: enroquen el significado del 17 con el 20 (la fiesta) por decreto. Pero no, el 17 es un número ambivalente: es la alegría del pueblo y es la desgracia de la oligarquía.

La Alegría, según Raúl Scalabrini Ortiz

Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Un hálito áspero crecía en las densas vaharadas, mientras las multitudes continuaban llegando. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas.

Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora.

Hermanados en el mismo grito y en la misma fe, iban el peón de campo de Cañuelas y el tornero de precisión, el fundidor, el mecánico de automóviles, el tejedor, la hilandera y el empleado de comercio.

Era el subsuelo de la patria sublevada. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto... eran los hombres que están solos y esperan, que iniciaban sus tareas de reivindicación.

La Desgracia, según otros

“Era un sector numeroso del pueblo, el de los resentidos, el de los irrespetuosos, individuos sin nobleza... turba... populacho... horda... recogida con minuciosidad del hurgador en los tachas de basura, residuos sociales... hez de nuestra sociedad... chusma... pueblo miserable de descamisados y grasitas, desdichado pueblo que ha perdido el respeto... nuevo tipo étnico de cabecitas negras y peloduro.” Ezequiel Martínez Estrada, ¿Qué es esto?, Buenos Aires, 1956.

“Ese día, me encontraba en un domicilio privado –relata el socialista Américo Ghioldi–, siguiendo los acontecimientos que habían sido desencadenados desde arriba. Comprendí entonces que se iniciaba un largo y doloroso período, que quienes habían planeado lo que se llamaba la revolución en el Ejército habían logrado desencadenar un movimiento de masas que acompañaría a la dictadura. Con el caer de la tarde, la tristeza me dominó.” América en revista CHE, 1960.

“Recuerdo muy bien el llamado de mi tía Chichita –testimonia Magdalena Ruiz Guiñazú–. Vivía en la calle Lavalle, entre dos cines, muy cerca de la Plaza de Mayo, y pensaba que la iban a matar.” La jornada del 17 de Octubre por 45 autores.

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