martes, 2 de noviembre de 2010

CURIOSO DIÁLOGO EN LA CALLE SANTA FE

Por Federico Sironi *

Caminaba por la calle Santa Fe. Me detuve ante un puesto de flores. Pregunté al puestero sobre el quiosco de cigarrillos más cercano. Se suscitó un diálogo.

–Veo que es de Racing –le dije mientras miraba un banderín raído y viejo ubicado entre las flores.

–Sí –contestó–. Qué suerte la nuestra, una vez que tenemos un presidente nuestro se nos muere.

–Sí, yo también soy de Racing, aunque Kirchner era mucho más que eso, era de los jóvenes, de los pobres, de los viejos. El cielo fue testigo de eso, tal vez por eso lloró también en sus exequias.

–¡Ay Diosito! –exclamó el florista–. ¿Estará en el cielo?

–Todos los hinchas de Racing como él van al cielo, cuando Racing es patria van al cielo.

–No lo entiendo, veo que usted es fanático.

–Bueno, creo que ya no lo soy.

–Mi padre era de Platense –afirmó el florista mientras con detenimiento le sacaba las espinas a las rosas.

–Me dijeron que los hinchas de Platense también van al cielo. Sé que el Polaco está en el cielo.

–Eso me deja más tranquilo. Sabe lo que debe ser el infierno –dijo con preocupación.

–Alguna idea tengo –agregué–. Pero ¿puedo hacerle una pregunta?

–Antes quiero hacerle yo una.

–Diga nomás.

–¿Por qué usa esos grandes anteojos negros?

–Porque de otra manera veo monos. Esta ciudad está llena de monos.

–Explíqueme eso.

–No tengo tiempo.

–Tenga cuidado porque ésta es una zona de gorilas.

–Sí, ya lo sé.

–Le voy a hacer una confesión. Yo también veo monos y además soy peronista. Entiendo que usted también.

–Se dicen muchas cosas de mí, entre ellas que soy peronista.

–Bueno, no importa, pero ¿cómo hay que hacer para conseguir esos anteojos?

–Yo le regalo los míos, quédese tranquilo. Pero dígame: ¿Por qué le saca las espinas a la rosas? Una rosa sin espinas no es una rosa.

–Sucede, señor, que esta zona es de gorilas y psicoanalistas, y a los psicoanalistas no les gustan las rosas con espinas.

–Ajá, entiendo.

–Pero no me dijo qué piensa del gobierno.

–Creo que no tenemos tiempo de pensar en el gobierno, decididamente tenemos que estar con él.

–Yo a Cristina, si pudiera estar a solas, le diría algo que una vez dijo Corbatta en un partido contra Atlanta.

–Conozco la anécdota, Corbatta dijo “¡Marquen a los nuestros!”. Veo que usted es insidioso y oportuno, porque pensándolo bien la oposición se quedó casi sin enemigo. Pero los nuestros no giran en mis pensamientos ahora, piense que le di los anteojos y sólo veo monos y gorilas, y tenemos algunos monos de nuestro lado, pero no son gorilas, apenas son chimpancés.

–Gracias por los anteojos.

–No me dé las gracias, prefiero mirar de frente a los gorilas, quiero identificarlos personalmente.

–Parece un detective ahora.

–No lo soy, sólo quiero dejar algún humilde testimonio. Pero déme tres rosas amarillas, ahora que todo pasó se las dejaré a ese hombre que murió luchando en un lugar que yo conozco.

–Bueno, se las regalo. Usted me dio los anteojos y para un peronista no hay nada mejor que otro peronista.

–No ponga en marcha el peronómetro, para un argentino no hay nada mejor que otro argentino, digamos así por ahora.

–Nos vemos.

–Sí, seguramente nos veremos.

*Poeta, narrador, autor de la novela "Los infieles. Una generación en el ovido" (2009, Ed. Dunken). El mejor escritor de mi generación, además de un gran amigo.

4 comentarios:

ricky dijo...

Sutil.
Gran abrazo

Edukator dijo...

Bueno, hay hinchas de Racing como Neustadt y Galtieri que no fueron al cielo. Muy bueno

Ricardo dijo...

Un gusto la lectura.

Abrazo.

Ricardo López Dusil dijo...

Otro abrazo racinguista