jueves, 11 de noviembre de 2010

CHARLAMOS CON JULIETA DÍAZ SOBRE "LA GABY"

Norma Arrostito, “Gaby”, según el apodo con el que la recuerda su amiga Antonia Canizo, fue dada por muerta el 2 de diciembre de 1976. “Esther Norma Arrostito de Roitvan. Nació en la Capital Federal el 17 de enero de 1940. Cédula de identidad 4.714.123. Casada con Rubén Roitvan. Separada. Luego compañera de Fernando Luis Abal Medina. Profesión: maestra”, tiraba por ese entonces revista Gente. Pero no estaba muerta: en el difundido episodio sobre su final (una emboscada en Lomas de Zamora), la mujer que fue fusilada a modo de carnada para los vecinos había sido otra. Ese es, precisamente, el aspecto más indagado en el documental–ficción “Norma Arrostito, La Gaby”, con dirección de César D’Angiolillo, sobre una investigación histórica de Cristina Zucker, protagonizado por Julieta Díaz, estrenado hace un par de años y que recién pude ver hace pocos días.

Lucas Lanusse y Roberto Baschetti brindan parte del contexto histórico en que se desarrolla la película, la otra pata está dada por testimonios de ex compañeros de militancia o detenidos-desaparecidos que conocían o vieron a Arrostito luego de la operación Aramburu o posteriormente en la ESMA; la tercera, por la ficcionalización del personaje, a cargo de Julieta Díaz.

Cuando yo era chico veía la foto de Arrostito en la TV y en los diarios, difundida al estilo “enemiga pública Nº 1” junto a Firmenich, Abal Medina, Ramus y Capuano Martínez. Esa era la imagen que tenía de La Gaby hasta que empecé a deshojar la margarita. “En ese momento, aparece un cartel en el que hay cuatro varones y una mujer. Entonces, era mucho más difícil esconder a la única mujer. Por eso, a ella durante dos meses largos la mantienen en un encierro preventivo”, cuenta en el film su compañera y amiga Antonia Canizo.

Me interesó conocer la opinión de Julieta Díaz sobre éste y otros temas en relación con el personaje y el film. Así que le mandé un mail con unas preguntas y ella, muy gentilmente, me las respondió.

– ¿A vos, que pertenecés a una generación nacida luego del último golpe militar, ¿cómo te llega esa información? ¿Cuál era la imagen que tenías de La Gaby antes de meterte a construir el personaje?

– Yo nací durante el golpe porque nací el 77. Era muy chica, no recuerdo nada. Y de ella poco y nada.

– ¿Cómo llegás a hacer esta película? ¿Por qué D'Angiolillo te elige a vos particularmente?

– Me llamó el productor de la película, Rolo Azpeitía, porque ya habíamos trabajado juntos en otros proyectos. Tuve una charla con el director y la hicimos. No sé por qué César me elige a mí particularmente. Soy más o menos parecida y quizá me vio el algún laburo y le gustó.

– ¿Cuál fue tu estrategia para componer el personaje, teniendo en cuenta que la película conjuga documental con ficción?

– Eso lo hablamos mucho con el director, porque cuando hay archivo en una película se vuelve protagonista y la ficción se ve muy falsa. Quisimos que estuviera sobre todo el espíritu de Arrostito. Estaba claro que la ficción solo apoyaba a la documentación de editorial y de audiovisual, y no viceversa. La ficción le servía de hilo conductor para contar la Historia.

– ¿Tuviste contacto previo con algunos de los ex detenidos-desaparecidos que testimonian en el film? ¿Cómo hiciste para despojarte de esa gran carga emocional en función de ficcionalizar la historia?

– Antes de filmar solo leí y miré documentales. Me junté con ellos para hacer algunas tomas, que estaban escritas mezclando actores y gente detenida de verdad, y fue extraño. Era tanto lo que les había pasado que, dentro mío, no me atrevía a sentir nada. Si me ponía triste o me angustiaba me parecía pueril al lado de sus viviencias. Los observé. Traté de aprender de su paciencia, de la real, y de su vida.

– ¿Qué te atrajo más de Arrostito?

– Su aspecto personal. Cómo gente a veces tan simple y delicada, puede tomar trascendencias que ni ellos quieren, imaginan o pueden cubrir. Ella terminó siendo el chivo expiatorio de muchas cosas. Se hizo cargo del lugar que le tocó como pudo. No sé, me conmueven más las pequeñas anécdotas. Como que era muy limpia y ordenada con su ropa, le gustaba ABBA y Zitarrosa. Eso te demuestra que no son héroes de película o algo que se les parezca. Son seres humanos que a veces siguen sus convicciones y toman decisiones y a veces son algo así como un “juguete del destino”, como dice Shakespeare.

– ¿Por qué creés que, siendo mujer ocupó un puesto de tanta responsabilidad y ejecutividad en la conducción de Montoneros? ¿En qué te parece que se distinguía del resto?

– Creo que con la imagen de Evita la mujer había tomado no solo hasta mayor importancia, sino fuerza. Creo que estar en pareja con Abal Medina la marcó. Y sus sueños de un mundo mejor. Yo no estoy de acuerdo en buscar un mundo mejor con las armas, pero ése es otro tema. Ella tenía su carácter y creo que la querían mucho. Le creían. Como a Evita. Y los medios también la pusieron en un lugar que no sé si era real. Se armó un halo alrededor de ella por lo de Aramburu, y después la usaron de trofeo de guerra. Esta es mi opinión, y no es que sepa demasiado. Es lo que siento que pasó con la historia juntando los pedazos que tengo de información. Te repito, para mí, en algún momento terminó representando algo que ella ni sabía que podía llegar a ser. Ni estaba en sus planes. Eso creo. Pero no se sabe mucho de ella en realidad.

– ¿Sentís que tenés puntos de contacto con ella?

– No sé. Sigue siendo un misterio para mí. Creo que su simpleza y su cariño verdadero por los suyos.

– ¿Cuál es tu mirada sobre las organizaciones político-militares que operaron en Argentina durante los años 60 y 70?

– No tengo una opinion clara. Creo que dentro de lo que estaba pasando en el pais, y en todo Latinoamerica, era natural que ese tipo de grupos existieran. Te repito que No estoy de acuerdo en la lucha con armas de NINGUN tipo. Pero lo que estaban haciendo desde el "Estado" argentino era (y ES, porque todavía hay consecuencias con los nietos que falta recuperar) tan HORROROSO que había personas intentanto frenar ese horror de alguna manera. Y esa manera, para estar a la altura de ese horror, no fue pacifica. Creo, además, sin experiencia ni demasiado conocimiento politico, que es MUCHO más complicado que eso. Son temas de los que muchas veces hasta me da pudor hablar. Porque mataron a tanta gente que, a veces , es mejor callarse antes que decir una incoherencia.

– ¿Cambió algo en vos luego de hacer esta película?

– Conocer más la Historia. Comprender más lo que pasó.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenísima la nota, mi opinión sobre la película ya la sabés porque la vi con vos, jajaj, veanla, es realmente recomendable. Y Julieta Diaz...una genia.

M

Libres y Salvajes dijo...

nunca me cerró la orga montonera, menos arrostito... veré la peli

la húngara dijo...

Muy buena nota!!! La historia de N. Arrostito siempre estuvo en un segundo plano, es bueno que se la destaque y se brinde información a través de esta película. En coincidencia con M, Julieta Díaz una genia!

Andrea Gracia. dijo...

me encanto la nota ! voy a ver la peli! lei el libro "la montonera" kopado, siempre me intereso esta historia x un hecho familiar que me relaciona con parte de la historia, en fin... abrazo compañero !!

nilda dijo...

hay que ver la peli nomás. El libro es malo, quiero decir, (perdon) está mal escrito, es aburrido y tedioso. No me acuerdo mucho del contenido, tuve una epoca (hace 7 u 8 años,antes de ¡ay! leer blog y no terminar los libros,) donde arrasaba con los libros sobre los setenta. Y ese me lo acuerdo como especialmente malo formalmente. En cambio el de la investigadora de la pelicula Cristina Zucker, El tren de la victoria, me hizo llorar. Asi somos.